
La Junta Directiva del Banco de la República, decidió mantener inalterada la tasa de interés de política monetaria en 12,25 %, en una votación dividida: cuatro directores respaldaron mantenerla sin cambios, mientras que tres votaron por incrementarla en 25 puntos básicos. La decisión evidencia que persisten diferencias dentro del Emisor sobre el rumbo de la política monetaria, en momentos en que la inflación continúa lejos de la meta del 3 % y existen riesgos que podrían dificultar su reducción. Con esta determinación, los hogares y las empresas seguirán enfrentando condiciones financieras exigentes para acceder a créditos de consumo, vivienda e inversión.
Aunque la inflación básica mostró una reducción, la evolución de los precios y las expectativas del mercado llevaron al Emisor a conservar su postura monetaria, mientras espera nuevas señales sobre el comportamiento de la economía colombiana.
En septiembre, la inflación anual repuntó levemente hasta 6,3%, aunque se ubicó por debajo de lo esperado por el mercado. Por su parte, la inflación básica, que excluye alimentos y precios regulados, bajó de 6,1% en agosto a 6,0%. Sin embargo, las expectativas de los analistas para diciembre de 2026 aumentaron ligeramente hasta 6,9%, mientras que las de un horizonte de dos años permanecieron alrededor de 4%.
A esto se suma el riesgo de un eventual impacto del Fenómeno de El Niño sobre los precios de los alimentos y los regulados. El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, señaló que la inflación empezaría a bajar en 2027, pero advirtió que la meta no se alcanzaría ese año. En sus palabras: “La convergencia comenzaría en 2027, pero tendría que continuar en 2028 para llegar a la meta hacia mediados de ese año”. Esta proyección muestra que el retorno al objetivo del 3% todavía requiere tiempo.
Otro elemento que pesó en el análisis de la Junta fue el desempeño de la actividad productiva. Los indicadores disponibles sugieren que el crecimiento anual de la economía colombiana se habría desacelerado durante el tercer trimestre frente al trimestre anterior, debido a un menor dinamismo del consumo privado y público. Asimismo, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de agosto y las encuestas de industria manufacturera y comercio minorista evidenciaron un bajo desempeño de estos sectores.
A pesar de esta moderación económica, el Banco optó por no reducir el costo del dinero, pues considera necesario avanzar en la consolidación de una senda descendente de inflación. La decisión también estuvo acompañada de una discusión sobre las finanzas públicas y el Proyecto de Ley de Rescate Económico, radicado en el Congreso. Villar sostuvo que un ajuste fiscal ayudaría a cumplir los objetivos monetarios: “La reducción del déficit fiscal contribuye al propósito de bajar la inflación”. Según explicó, el déficit genera excesos de demanda que dificultan la convergencia de los precios hacia la meta y puede producir niveles de deuda insostenibles.
El ajuste fiscal, una pieza para bajar la inflación
Sobre el proyecto de ley, Villar agregó que “un ajuste fiscal como el que se plantea en el proyecto de Ley de Rescate ayuda a la política monetaria a cumplir sus objetivos”. También advirtió que el aumento del déficit fiscal durante el periodo reciente es una de las razones por las cuales la inflación permanece tan alejada de la meta.
En coclusión, el Banco de la República mantuvo la tasa en 12,25% porque considera que todavía no existen condiciones suficientes para flexibilizar la política monetaria sin poner en riesgo el proceso de reducción de la inflación. La entidad anticipa que ese proceso comenzará en 2027 y que la meta del 3% podría alcanzarse hacia mediados de 2028. Las próximas decisiones dependerán de la nueva información económica disponible y de la evolución de los precios, las expectativas inflacionarias y las finanzas públicas.
“Yo apoyé la medida de aumentar la tasa» ministro de hacienda.
