Colombia ante el nuevo orden comercial: riesgos y oportunidades

El más reciente informe de Solunion Colombia, líder del mercado de seguro de crédito, titulado “Los aranceles configuran un nuevo mundo: impacto macro y microeconómico en Colombia”, ofrece un diagnóstico sobre el nuevo escenario económico global que enfrenta el país tras la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El documento destaca cómo las tensiones arancelarias, que iniciaron en 2018 y evolucionaron hacia una disputa tecnológica, están configurando un entorno multipolar con implicaciones directas en la producción, las exportaciones y la inversión en Colombia.

Según el estudio, la tregua firmada en mayo de 2025 entre China y Estados Unidos no resuelve el fondo del conflicto, sino que marca el inicio de un nuevo ciclo geoeconómico. «Estamos ante un nuevo ciclo de reconfiguración geoeconómica. No se trata únicamente de una disputa puntual entre Estados Unidos y China, sino de una transición hacia un orden global más multipolar, donde potencias emergentes como China e India están ganando protagonismo tanto en producción como en influencia comercial y tecnológica» explica Marco Restrepo, Analista de Información de Solunion.

Así mismo el análisis afirma que el reacomodo de cadenas de suministro y la fragmentación comercial mundial están forzando a economías emergentes como la colombiana a revisar sus patrones de dependencia y sus estrategias de inserción internacional.

Tensiones globales y efectos locales: industria, agro y tecnología en alerta

La disputa entre las dos mayores economías del mundo ha modificado el comportamiento comercial de Colombia. En 2024, las importaciones desde China ascendieron a 15.000 millones de dólares, mientras que las exportaciones apenas llegaron a 2.400 millones, según cifras de Analdex. Esta brecha refleja una creciente dependencia tecnológica y manufacturera del país asiático. Simultáneamente, Estados Unidos continúa siendo el principal destino de exportaciones colombianas, concentrando más del 29% del total.

La coyuntura global ofrece una oportunidad estratégica: fortalecer acuerdos comerciales con distintas regiones, profundizar el nearshoring y acelerar la modernización productiva son caminos clave para mejorar la capacidad de negociación externa sin comprometer la autonomía«, advierte Restrepo. Sectores clave ya perciben los efectos: en agroindustria, productos como el café ganan terreno en Asia, mientras que otros como el maíz enfrentan inestabilidad; en la industria textil, se fortalecen las ventas hacia EE.UU., pero crece la competencia interna por productos asiáticos de bajo costo; y en tecnología, la dependencia de insumos chinos eleva los costos para ensambladores nacionales.

Nearshoring e inversión: señales desde Asia para Colombia

Un fenómeno emergente que Colombia podría capitalizar es el nearshoring: la relocalización de plantas asiáticas en Latinoamérica para evitar costos arancelarios hacia EE.UU. Aunque la inversión china aún es modesta (USD 114 millones entre enero y septiembre de 2024), Solunion destaca un creciente interés en sectores como infraestructura y tecnología. Esto abre la puerta a alianzas estratégicas que fortalezcan la competitividad del país.

En ese marco, la adhesión de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) firmada en mayo de 2025, representa una apuesta ambiciosa. El Gobierno espera cerrar brechas logísticas y de conectividad con inversión asiática en puertos, redes 5G, trenes de alta velocidad y energía limpia. De hecho, se proyecta que este acuerdo pueda duplicar las exportaciones a China en los próximos años.

Ruta de la Seda: oportunidad o riesgo para la autonomía económica?

No obstante, la participación en la BRI también implica desafíos. Muchos proyectos se financian con créditos chinos concesionales, lo que podría incrementar la dependencia financiera. Además, varios acuerdos carecen del nivel de transparencia y supervisión que ofrecen entidades multilaterales como el Banco Mundial. Esto genera preocupaciones sobre soberanía, gobernanza y sostenibilidad fiscal.

“Colombia debe actuar con pragmatismo: equilibrar la relación con Estados Unidos, estrechar lazos con Asia y mantener su autonomía estratégica”, concluye el informe. La clave será anticipar los cambios del nuevo orden global, fortalecer su industria interna y abrirse a un comercio internacional que ya no responde a las reglas de antaño.

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