En Medellín, 45 negocios se unen en la recolección de botellas de licor

En Medellín, durante agosto, se recolectaron y certificaron más de 470 botellas posconsumo de Aguardiente Amarillo de Manzanares, en un programa liderado por Commerk Antioquia y la Fundación Natalia Botero Escobar. La iniciativa busca frenar la reutilización ilegal de envases en el mercado de bebidas adulteradas, mientras impulsa proyectos sociales y de emprendimiento para jóvenes del Valle de Aburrá, convirtiéndose en un modelo de economía circular con beneficios comunitarios y ambientales.

La campaña “Botella Segura: Recicla, Protege y Gana” creó un sistema de recolección certificada que garantiza la disposición adecuada de los envases y evita su ingreso al mercado ilegal. Según cifras de agosto, 45 establecimientos de Medellín se vincularon a la estrategia, que además incluyó capacitaciones ambientales y campañas de sensibilización en sectores como la Carrera 70.

El programa no se limita al reciclaje: parte de los recursos obtenidos financia proyectos sociales como el Proyecto Emprendedor, que brinda a niños y jóvenes formación en habilidades tecnológicas y empresariales. También se incorporó el arte como herramienta de transformación, con clases y talleres para fortalecer la expresión emocional y la creatividad en contextos de vulnerabilidad.

Un modelo empresarial replicable

Para la Fundación Natalia Botero Escobar, este esfuerzo refleja el papel que puede asumir el sector privado en la transformación social. “Cada botella recuperada se convierte en una oportunidad para proteger al consumidor, empoderar a un joven y construir un futuro más digno para todos”, afirmó Mónica Franco, directora ejecutiva de la organización.

El distribuidor oficial del licor en Antioquia, Commerk S.A.S., lidera esta estrategia de sostenibilidad en alianza con la organización de recicladores Asemar. El objetivo es consolidar un sistema que pueda replicarse en otros municipios, con la meta de ampliar la cobertura de recolección y fortalecer los programas sociales derivados.

La adulteración de bebidas es una preocupación central para autoridades y empresarios del sector, al afectar la reputación de las marcas, la salud de los consumidores y la seguridad del mercado. Frente a ello, el modelo de reciclaje de envases ofrece un mecanismo preventivo que al mismo tiempo reduce la huella ambiental del vidrio y genera beneficios comunitarios.

Este enfoque se alinea con la tendencia global en la industria de bebidas: pasar de acciones aisladas de responsabilidad social a modelos integrales de economía circular que integran sostenibilidad, seguridad y desarrollo comunitario.

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