Educación con propósito: 20 años de la Fundación Marina Orth

La historia de la Fundación Marina Orth se remonta a las montañas de Medellín, cuando en 1965 una joven voluntaria estadounidense del Cuerpo de Paz, Maureen Orth, llegó a la vereda Aguas Frías con un propósito: enseñar y construir oportunidades. Con el apoyo de la comunidad, levantó dos aulas donde antes solo había caminos de tierra y niños sin acceso a educación formal. Ese gesto dio origen a la Institución Educativa Marina Orth, una escuela que, décadas después, inspiraría un proyecto nacional.

Casi cuarenta años más tarde, en 2005, Orth decidió regresar a Colombia para transformar esa experiencia en una fundación que combinara tecnología, liderazgo e inglés como pilares del desarrollo educativo. Desde entonces, la Fundación Marina Orth ha implementado programas de robótica, pensamiento STEM y habilidades socioemocionales en zonas rurales y urbanas, priorizando comunidades vulnerables de Antioquia, entre ellas Medellín, El Carmen de Viboral, La Ceja, El Retiro, Amagá, El Bagre, Barbosa, Venecia, así como los municipios de Palmira, Sevilla y Nuquí (Chocó).

En los 20 años de la Fundación hemos impactado más de 32.000 niños, niñas y jóvenes, capacitado a más de 1.000 docentes y otorgado 122 becas universitarias y de inglés”, explicó Henry García Gaviria, director ejecutivo de la organización. Además, destacó que los equipos apoyados por la Fundación han ganado 33 medallas nacionales e internacionales en competencias de robótica, confirmando el potencial de los estudiantes colombianos.

Educación con propósito y nuevos desafíos

La Fundación cuenta con aliados como la Alcaldía de Medellín, Fundación Bolívar Davivienda, Ruta N, Auteco, Microsoft y Makaia, que respaldan programas como Techlish, SparkTIC, Talento 4RI, Step by Step y Becas Educando para el Futuro. Su modelo combina la enseñanza tecnológica con la formación en valores y liderazgo comunitario, creando una generación más preparada para los desafíos productivos del siglo XXI.

Para los próximos años, la organización busca expandirse a tres o cuatro nuevos municipios de Antioquia y del país, fortalecer su equipo docente y consolidar su modelo de sostenibilidad financiera. “Nuestro desafío es seguir reduciendo la brecha educativa entre zonas rurales y urbanas, articulándonos con más aliados públicos y privados para que los niños puedan competir con los mejores del mundo”, destacó García Gaviria.

Con un equipo de profesionales en ingeniería, educación y ciencias sociales, la Fundación demuestra que la innovación social puede tener un retorno tangible: más jóvenes preparados para el empleo y más comunidades integradas a la economía del conocimiento.

Escucha al entrevista completa aquí:

De interés: Medellín exaltó a Proantioquia, por su contribución a la niñez.

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