
La Alcaldía de Medellín anunció los ganadores de la primera edición del festival ¡Que Viva el Buñuelo!, un certamen realizado en la ciudad que premió a Buñuelería La Especial, en la categoría tradicional, y a Happy Buñuelo, en innovación, como una estrategia para visibilizar y fortalecer emprendimientos gastronómicos de barrio en una de las temporadas de mayor consumo del año.
El festival reunió a 18 emprendimientos en 28 sedes, seleccionados entre los más votados por la ciudadanía, tanto de forma virtual como presencial. Para la secretaría de desarrollo económico del Distrito, María Fernanda Galeano , el evento trascendió lo simbólico. “Desde la Alcaldía de Medellín creamos este festival que busca resaltar la tradición del buñuelo, nuestra tradición gastronómica, los negocios y restaurantes”, señaló, al destacar que la iniciativa permitió conectar a nuevos consumidores con pequeños negocios locales.
Emprendimientos que combinan tradición e innovación
Buñuelería La Especial, ubicada en Belén, representa un modelo de crecimiento sostenido: nació hace 55 años en la acera de una casa y hoy opera en un local, ubicado en la calle 30 con la carrera 75, donde emplea 15 personas, cifra que aumenta a 45 en temporada decembrina, cuando las ventas pueden superar los 100.000 buñuelos diarios. Su propietario, Alberto Granados, explicó que el èxito de su empresas se basa en “la buena calidad del producto, un buen aseo y el servicio al cliente”.

En contraste, Happy Buñuelo, surgió hace dos años en Castilla, fue premiado por su buñuelo con chicharrón, una apuesta innovadora que, según su fundador Jhon Usma, requirió casi un mes de pruebas para lograr que “el sabor del chicharrón no afectara la masa ni el sabor del buñuelo”.
El valor de la técnica y el saber gastronómico
El jurado, integrado por los chefs Juan Sebastián Martínez y Robin Mesa, y la empresaria gastronómica Camila Estrada, puso el foco en la calidad técnica. Mesa explicó que el buñuelo ideal debe tener “su centro de queso, su miga y una textura crocante por fuera y suave por dentro”, y advirtió que una cocción inadecuada puede afectar tanto la calidad como la rentabilidad del producto. Este énfasis técnico refuerza la profesionalización de negocios que, en muchos casos, sostienen economías familiares y barriales.
Tecnología, aliados y el reto de escalar
El festival contó con el respaldo de DiDi Food, plataforma digital, donde más del 70 % de los restaurantes inscritos son pymes locales. A través de comunicación en la app, difusión del concurso y enlaces de votación, la compañía amplió el alcance de los participantes en una temporada clave para las ventas. “Creemos en el poder de la tecnología para darle visibilidad a los emprendimientos locales y para que más personas descubran sus buñuelos favoritos”, afirmó Graciela Ríos, líder comercial de pequeños y medianos restaurantes de esta plataforma, al destacar el impacto de estas alianzas en la dinámica comercial del sector gastronómico local.
En un entorno colaborativo como el que impulsa DiDi Food, el desafío va más allá de la calidad del producto y el servicio: consiste en garantizar que el buñuelo conserve su sabor, textura y temperatura hasta llegar a la mesa del consumidor, incluso en momentos de alta demanda. En un fin de semana, la plataforma puede gestionar cerca de 100.000 pedidos diarios de comida, lo que exige una logística eficiente para sostener la calidad y atender un volumen creciente en una ciudad como Medellín, donde el consumo de buñuelo es permanente y no solo estacional.
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