
En pleno diciembre y mientras las disidencias de las Farc intensifican ataques en el Cauca, el expresidente Juan Manuel Santos —cuya política de paz sigue siendo objeto de fuertes críticas— reapareció con un mensaje que no pasó desapercibido: pidió a los colombianos dejar la pelea política y hablar de paz, en un país donde los grupos armados muestran mayor capacidad de control territorial.
El llamado se produjo justo cuando la violencia vuelve a presionar la economía regional, afectando comercio, movilidad y decisiones de inversión en el suroccidente del país, un impacto que se siente con mayor fuerza en diciembre, mes clave para el consumo. Aun así, Santos recomendó evitar discusiones políticas en reuniones familiares: “no se peleen por política ni por políticos. No vale la pena dañar una novena”. Para reforzar su punto, ironizó sobre la polarización electoral al advertir que “no hay que perder amigos en nombre de tigres, jaguares, leones o cocodrilos”.
¿Paz navideña en medio del fortalecimiento armado?
El mensaje adquiere un tono paradójico si se tiene en cuenta que, según expertos en seguridad, los grupos armados ilegales han ampliado su presencia y capacidad operativa en varias regiones. En ese contexto, Santos invitó a que en diciembre la conversación gire hacia entorno a la paz: “hablemos de nuestras ilusiones, de nuestros proyectos, del negocio con el que quieren independizarse”. Y cerró con una frase que resume el contraste del momento: “en este diciembre paz, hermanos”.
