“Aquí la vida siempre gana”: educar para un nuevo comienzo

La Fundación Casa de la Divina Providencia, con más de 80 años de trayectoria en Medellín, consolida un modelo de acompañamiento integral para niñas y adolescentes embarazadas, articulando protección de la vida, formación y alianzas con empresas y universidades. Su experiencia es relevante porque demuestra cómo la inversión social bien focalizada puede transformar vulnerabilidad en capacidades productivas y proyecto de vida.

Dirigida por las Siervas de Cristo Sacerdote, la Casa de la Divina Providencia acoge a madres adolescentes entre los 12 y 20 años en gestación o lactancia, brindándoles vivienda, nutrición, acompañamiento psicosocial y formación. Para la hermana María Cecilia Vanegas Jiménez, directora de la institución, el sentido del trabajo es claro: “Aquí la vida le gana la batalla a la muerte, es un lugar que le dice sí a la vida”. La religiosa subraya que cada niña y cada bebé representan una oportunidad futura para la sociedad: “Que esta vida salga adelante y no sea la muerte, es mi mayor felicidad», asegura la religiosa.

Articulación, formación digital y oportunidades económicas
La sostenibilidad del modelo de la Casa de la Divina Providencia se apoya en una articulación activa con el Estado, la empresa privada y la academia. El ingreso de las adolescentes se realiza a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entidad que financia entre el 60% y 65% de la operación, cubriendo necesidades básicas como alimentación, dotación y acompañamiento institucional.

El porcentaje restante se gestiona mediante alianzas con organizaciones sociales, empresas y centros educativos, que permiten ampliar la oferta formativa y fortalecer los procesos de restablecimiento de derechos. En este esquema, la coordinadora de la Casa, María Adelaida Gil, explica que el objetivo es “ir fortaleciendo a las madres adolescentes en su rol materno, en proyecto de vida y en el desarrollo de competencias parentales, para que puedan seguir soñando mientras ejercen su maternidad”.

En ese contexto se desarrolló el programa Mentes Digitales, una iniciativa liderada por Growth Acceleration Partners (GAP) en alianza con la Universidad de Antioquia, que durante un año impactó a las niñas y madres adolescentes con formación en habilidades digitales, socioemocionales y emprendimiento.

Para Angelina Chálela, gerente financiera y del programa de responsabilidad social de GAP, esta experiencia demuestra que “una vez realizan procesos de formación como este, tendrán una nueva puerta llena de oportunidades para desarrollarse como mamás y contribuir también a la economía del hogar y del país”. A su vez, la hermana María Cecilia Vanegas resalta que el valor del programa va más allá de la tecnología: “Mentes Digitales no solo forma en tecnología, forma seres humanos con futuro”, y evidencia que cuando se cree en las niñas y se les brindan oportunidades reales, es posible transformar historias de vulneración en caminos de autonomía, dignidad y esperanza.

Para empresas, fundaciones y tomadores de decisión, este modelo evidencia que la inversión social articulada —Estado, sector privado y academia— genera retornos en capital humano, inclusión productiva y reducción de riesgos sociales. En el último año, cerca de 100 niñas y sus bebés pasaron por la Casa, en procesos que pueden durar hasta 18 meses, con impactos medibles en formación y autonomía.

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