
En el consistorio extraordinario realizado el 7 y 8 de este año en el Vaticano, el Papa León XIV dejó ver con mayor claridad el modelo de gobierno que busca consolidar tras ocho meses de pontificado. En su primer encuentro formal con el Colegio Cardenalicio después del cónclave, el Pontífice puso en el centro la unidad, la escucha y la coordinación institucional como ejes para conducir a la Iglesia en un escenario global marcado por la polarización.
El consistorio —órgano de asesoría directa del Papa para el gobierno de la Iglesia universal— reunió a 170 cardenales electores y no electores, organizados en 21 grupos de trabajo, de los cuales nueve, provenientes de Iglesias locales, presentaron informes finales.
Según la oficina de Prensa del Vaticano, en este espacio no se buscó un documento conclusivo, sino orientar decisiones estratégicas. “No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación”, afirmó León XIV, quien marcó distancia de modelos centralizados y apostó por un liderazgo colegiado. En esa línea, advirtió: “La unidad atrae, la división dispersa”, una definición con impacto directo en la gestión institucional y en la credibilidad de la Iglesia.
Escucha, coordinación y prioridades estratégicas
Durante el encuentro se analizaron cuatro ejes centrales: Evangelii gaudium, sobre la misión de la Iglesia en el mundo actual; Praedicate Evangelium, enfocada en el papel de la Curia como servicio a las Iglesias locales; el sínodo y la sinodalidad, entendidos como método permanente de colaboración; y la liturgia, concebida como fuente y factor de unidad. De manera adicional, el consistorio incluyó un espacio de reflexión sobre la situación actual de Venezuela, a cargo del cardenal Luis José Rueda Aparicio.
En este contexto, el Papa León XVI subrayó que gobernar exige escuchar. “Estoy aquí para escuchar”, afirmó, al destacar que la sinodalidad fortalece la toma de decisiones en escenarios complejos y diversos. Para el Pontífice, la escucha no es un gesto simbólico, sino una herramienta concreta de gestión, resumida en su llamado a “escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno”.
Finalmente, el Vaticano informó que el próximo consistorio ordinario se realizará en junio de 2026, instancia en la que se evaluarán los avances de esta hoja de ruta para el gobierno de la Iglesia.
