
Una carta enviada por José Félix Lafaurie al Partido Centro Democrático abrió una de las mayores fracturas internas de la colectividad, justo cuando se aproxima la Gran Consulta de la derecha, en la que participa Paloma Valencia como candidata única de ese partido. En el documento, Lafaurie expresa sus inconformidades sobre la forma como se eligió a Valencia, como candidata única; y solicita formalmente permitir la renuncia y la escisión del partido, con el fin de que su esposa, la senadora María Fernanda Cabal pueda conformar su propio proyecto político, un movimiento que reconfigura el tablero electoral de la derecha y genera riesgos políticos y organizativos en plena antesala presidencial.
El detonante fue el cuestionamiento de Lafaurie a la encuesta interna realizada por el Centro Democrático a finales de 2025, mecanismo que definió la candidatura única del partido. En la carta, Lafaurie pidió “dejarlos ir” y habilitar una escisión “de conformidad con los estatutos del partido y las normas electorales vigentes del CNE”, un paso que, de prosperar, implicaría la salida ordenada de Cabal y su equipo. Así, el reclamo no solo pone en duda el proceso interno, sino que abre un precedente sobre la cohesión y gobernabilidad del partido fundado por Álvaro Uribe.
«Tenemos que trabajar unidos»
Frente a este escenario, Paloma Valencia, candidata única del Centro Democrático, defendió el procedimiento y descartó cualquier ruptura. “El proceso fue transparente y espero que no renuncie, porque ella sabe lo que se valora en el CD”, afirmó. Además, fue enfática al señalar que una eventual escisión “ni siquiera se va a considerar”. Aunque reconoció que Lafaurie y Cabal han expresado respaldo, advirtió que no han estado activos en la campaña y envió un mensaje político directo: “Uno tiene que estar preparado para perder”.
Para Valencia, la prioridad es la unidad: “La prioridad es Colombia. Tenemos que trabajar unidos ante la gran amenaza que representa el neocomunismo de Cepeda, que quiere estatizarlo todo”.
Desde el análisis político, la fractura tiene costos claros. César Caballero, director de la firma Cifras y Conceptos, advirtió que esta división “podría debilitar la campaña de Paloma Valencia”, al fragmentar el electorado duro del uribismo y restar capacidad organizativa.
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