“Podemos crecer al 7%”: Abelardo De La Espriella

Foto Momento Emprendedor.
Abelardo De La Espriella. Foto Momento Emprendedor.

El candidato presidencial Abelardo De La Espriella aseguró en Medellín que, de llegar a la Casa de Nariño, su prioridad será llevar el crecimiento económico de Colombia hasta el 7%. La declaración la entregó a Momento Emprendedor, durante su visita a Medellín, donde explicó que su propuesta busca enfrentar simultáneamente el déficit fiscal, el alto endeudamiento, la inflación y las elevadas tasas de interés mediante un giro hacia un modelo de visión empresarial del Estado.

De La Espriella aseguró que el eje de su eventual gobierno será acelerar la actividad productiva para sacar al país del estancamiento. En ese contexto, fue enfático al fijar su objetivo macroeconómico: “Yo estoy seguro que puedo hacer crecer la economía en mi gobierno arriba del seis, entre el seis y el 7%”, una meta que —explicó— solo será viable si Colombia prioriza el crecimiento sobre el simple ajuste fiscal y crea condiciones reales para que el sector privado invierta, produzca más y genere empleo formal.

Como primer paso para lograrlo, planteó una reducción profunda del aparato público. “Lo primero que hay que hacer es adelgazar el Estado en un 40%”, afirmó, al señalar que al país le sobran más de 700.000 funcionarios y contratistas. A su juicio, concentrarse únicamente en cerrar el déficit no resolverá el problema de fondo: “Nosotros no hacemos nada resolviendo el hueco fiscal, si no crecemos como economía”, por lo que insistió en que la disciplina fiscal debe ir acompañada de mayor producción, inversión privada y mayor recaudo vía crecimiento económico.

Cuatro motores productivos y menos carga tributaria

Además, De La Espriella plantea activar cuatro frentes clave: minería e hidrocarburos, infraestructura y construcción, agro y turismo. En particular, destacó el potencial rural al recordar que solo está explotado el 14% de la frontera agrícola. “Tenemos todo para hacer una potencia mundial con nuestra tierra en el agro, la despensa mundial”, sostuvo. Paralelamente, propuso garantizar seguridad física y jurídica para atraer capital y devolver la confianza a empresarios locales y extranjeros.

En materia tributaria, el candidato anticipó recortes graduales, empezando por el 4×1.000 y parte de los impuestos a los combustibles. “El 4×1.000 es el impuesto más repelente que hay, porque tienes que pagar por mover tu propia plata”, dijo. Su tesis es que, con un Estado más pequeño y reglas claras, aumentará la inversión privada, crecerá la base productiva y, por esa vía, se financiarán los programas sociales. “Si hay confianza inversionista, va a haber inversión social”, enfatizó.

De forma complementaria, prometió una política de cero tolerancia con la corrupción: “Aquí nadie va a tocar un peso de la plata pública”. También proyectó un escenario regional favorable si se restablece plenamente la democracia en Venezuela, lo que —según él— convertiría a Colombia en su principal proveedor de bienes y servicios, impulsando exportaciones y empleo.

En síntesis, el dilema central de su propuesta combina disciplina fiscal con estímulos al aparato productivo: reducir el tamaño del Estado y la carga impositiva para acelerar el crecimiento, en un contexto de inflación alta y crédito caro.

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