
Cuando Ricardo Arango, asumió la gerencia general de Afinia en febrero de 2025, encontró una situación financiera compleja marcada por deudas de subsidios cercanas a $700.000 millones del Gobierno Nacional correspondientes a 2024. Desde entonces, junto a su equipo, implementó estrategias para mejorar el recaudo y contener el crecimiento de las pérdidas financieras, dos variables clave para sostener la operación de la compañía en la región Caribe.
En ese contexto, el gerente explicó que el reto principal de la empresa no solo es financiero, sino social. “Existe un imaginario que en la costa atlántica, la gente no paga porque es muy ladrona, eso es falso”, afirmó Arango, quien enfatizó que el problema está ligado a condiciones socioeconómicas estructurales. Según detalló, el índice de pobreza en la región Caribe alcanza el 30,5 %, el doble del promedio del interior del país (15 %), mientras que el ingreso per cápita ronda los $460.000 frente a cerca de $720.000 en la región andina, con altos niveles de informalidad y desempleo.
Además, el panorama eléctrico refleja esa realidad. “Entre Aire y Afinia tenemos cerca de 400 mil familias en condiciones de subnormalidad eléctrica”, señaló Arango, al advertir que el 92 % de la subnormalidad eléctrica del país se concentra en la Costa Atlántica. En ese escenario, el directivo puntualizó en que la sostenibilidad del sistema requiere no solo gestión empresarial, sino también políticas públicas que reconozcan las particularidades de la región.
Estrategia para mejorar caja y sostener inversiones
A pesar de las dificultades, Afinia logró avances operativos durante 2025. La compañía mejoró el recaudo en 2,1 %, frenó la tendencia creciente de pérdidas de energía y obtuvo pagos importantes del Gobierno en mayo. Sin embargo, el balance financiero siguió presionado: “Tuvimos un EBITDA inferior a $600.000 millones y un descuadre de caja superior a los $800.000 millones”, explicó Arango, al atribuir esos resultados a subsidios pagados tarde, deudas de entidades oficiales por más de $380.000 millones y una opción tarifaria que alcanzó $1,16 billones.
De cara a 2026, la empresa apunta a fortalecer su generación de caja, mediante dos palancas principales: mayor recaudo y reducción de pérdidas. En los primeros meses del año la tasa de recaudo ya se ubica cerca del 81,5 %, con la meta de llegar al 84 % al cierre del año. Este avance es clave para financiar un plan de inversiones cercano a $800.000 millones destinado a nuevos circuitos, subestaciones y repotenciación de equipos. “Para viabilizar ese CAPEX necesitamos fortalecer las palancas de valor: mejorar el recaudo y disminuir las pérdidas”, afirmó el directivo.
Energía prepago gana terreno en la región
Paralelamente, Afinia impulsa una estrategia que busca adaptarse a la realidad económica de miles de hogares: la energía prepago. Según Arango, esta modalidad responde a la forma en que muchas familias perciben sus ingresos diarios. “Muchas personas viven del ingreso diario, lo que hace muy difícil provisionar recursos para pagar al final del mes una factura de $150.000 o $200.000”, explicó.
La aceptación del modelo ha sido rápida. Actualmente la empresa supera los 32.000 usuarios de energía prepago, frente a cerca de 1.400 con los que inició el programa el año pasado, y cada mes se suman alrededor de 5.000 nuevos clientes. Para Afinia, esta modalidad podría convertirse en una solución estructural para mejorar el recaudo en la región Caribe.
En ese escenario, el reto de la compañía se resume en una ecuación compleja: sostener la operación, financiar inversiones cercanas a $800.000 millones y reducir pérdidas en un entorno de alta vulnerabilidad social.
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